
Pero, que hacer ante preguntas trascendentales, y complejas como: “¿Me postulo para el ascenso? ¿Es hora de darle a mi corazón una nueva oportunidad?...” Decisiones como esas no pueden tomarse a la ligera y en un solo parpadear. Implican cambios, renuncias, limitaciones, pero también un nuevo horizonte ante nuestros ojos, una oportunidad de seguir creciendo. Evaluar el posible riesgo, no es fácil, y tratar de pensar (sentir) cual es la elección correcta, sin sentir miedo, es casi imposible (por lo menos para mi) en este momento... Un cúmulo de posibles he hipotéticas respuestas se abren antes mis ojos, y al final no logro decirme. La decisión que tome puede cambiar todo el curso del año, y porque no, de mi futuro...
Ojalá bastara con consultarlo con la almohada...


